Los módulos fotovoltaicos se instalan principalmente en el tejado de su casa, pero también pueden colocarse en terrazas, marquesinas o estructuras en el suelo, en función de la configuración que mejor se adapte a sus necesidades. Para garantizar una instalación óptima, es esencial evaluar:
- Espacio disponible: el tejado debe tener suficiente superficie libre para alojar los paneles solares.
- Exposición e inclinación: para maximizar la producción de energía solar, la orientación ideal es hacia el sur con una inclinación de aproximadamente 30-35°.
- Ausencia de sombras: los árboles, los edificios vecinos o las chimeneas pueden reducir el rendimiento del sistema, por lo que es importante colocar los paneles en una zona sin obstáculos.
La instalación del sistema fotovoltaico se realiza en varias fases:
- Inspección técnica: un experto analiza la estructura del edificio y las condiciones de exposición para definir la solución más eficaz.
- Planificación y trámites: se realizan las comprobaciones necesarias y se presentan las solicitudes de conexión a la red eléctrica.
- Instalación de los paneles solares y el inversor: los módulos se fijan firmemente y se conectan al inversor fotovoltaico, el dispositivo que convierte la energía solar en electricidad utilizable.
- Pruebas y activación: tras las pruebas de funcionamiento, el sistema se activa y se conecta a la red, lo que le permite empezar a ahorrar de inmediato en su factura de electricidad.
Con una instalación profesional, su sistema fotovoltaico residencial será eficiente y fiable durante más de 25-30 años, garantizando su independencia energética y el ahorro a largo plazo.